El ajo pertenece
a la familia de las Liliáceas y a la subfamilia de las Allioideas. El
ajo tiene un compuesto activo denominado alicina, el cual le da la mayoría de
sus propiedades curativas. Podemos consumir el ajo de natural o en comprimidos.
Su uso es bueno para la salud del corazón al protegerlo y causar una disminución de la presión arterial. Su uso más amplio es para tratar enfermedades de vías respiratorias como pueden ser asma, tuberculosis, y bronquitis teniendo resultados favorables; sus resultados para aliviar de forma crónica el asma son buenos en algunos pacientes, sin embargo no es útil en el tratamiento del ataque agudo. También es útil para disminuir los niveles de colesterol en la sangre y ayuda a reducir la glucosa.
Además
incrementa la actividad de nuestro sistema inmunitario, mejorando nuestra
respuesta ante infecciones por virus y bacterias que es un antibiótico natural.
Es antiinflamatorio, además de que ayuda a evitar la coagulación, vasodilatador
del sistema circulatorio. También posee propiedades anticancerígenas que pueden
ayudarnos a prevenir el cáncer gástrico, laríngeo, de colon, de endometrio,
entre algunos otros.
No debe
combinarse su uso prolongado con el grupo de fármacos para la diabetes
denominado hipoglucemiantes, ya que puede causar hipoglucemias severas.

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